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17 noviembre 2009

CSYR

Me gana el precoz
punk rock
que acaba
en mis oídos
o en el baño lleno
¿la sangre antigua
sigue en la bañera?

Anarquismo y
las llamas de compañeros
evocando luchas,
de siglos pasados
y el ayer / y el ayer
que se reencarna
en nosotros
como abuelo muerto
como el fuego
de miles de preparados
que nos penetra.

A nosotros
como en los libros
que leemos
que vivimos
(porque vivimos)
y los pibes
que viven lo que nosotros
y cuán lejos estaban.

Pero este no será un poema
de un bar cualquiera
si no es algo más
que un lugar que desaparece
en el recuerdo
del ayer y el ayer.

Y hoy creemos
que la libertad
es el alfiler
y la sangre en la oreja
como en la efímera adolescencia
que reaparece
porque nunca seremos
adultos
porque conservamos
la rebeldía.

Somos rebeldes
como si esto
fuera un manifiesto
o un poema
de un bar cualquiera
que desaparece
con el ayer
y el alfiler de gancho
en la oreja del parche
con la A
de Abuelo muerto
de Adulto que no seremos
y por último
de Adolescente
que no adolece
de Ayeres.
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19 mayo 2009

¿Querés ser como tu vieja?

te querés cortar
frente a todos
para que vean cómo sufrís
cómo sufrís
entonces el escenario es un bar
algunos poetas borrachos
una banda punk
amigos de la infancia
y la sangre que fluye

nada anormal
las chicas bailando rocanrol
la música fuerte
las cáscaras de maní
sobre las mesas pegajosas
grupos acá y allá

los amigos de la infancia
y vos que no querés ser como tu vieja
y nosotros que no queremos ser
como la vieja de nadie
los amores de la infancia
los amigos de la infancia
el baño de mujeres siempre ocupado
y la sangre
la sangre

los poemas recitados se mezclaron
con la banda
con las chicas rockeras
con la música
con las luces o la falta de
duele la sangre, eh

¿querés ser como tu vieja?

rompiste el único vaso vacío del bar
el vacío que movió la mano
que te llenó de alcohol
que te vació de sangre
o de vergüenza
o de miedo

¿querés ser como tu vieja?
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28 febrero 2009

monarca

caminamos
zombies encapuchadas
recortadas entre gotas
de barras verticales
bajo la lluvia del barrio

llegadas al bar
escuchamos quejidos
rodando en el ruido

entonces la voz
del hermano
del borracho
del okupa
llorando en el micrófono
o en la botella
se cae
junto a la lagrima
fría y tatuada
del muerto
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27 septiembre 2008

Bares

Podría sentarme a escribir en ese bar lleno de hombres de mediana edad, tomando sus cervezas. Los miraría, obviamente están ahí desde que salen de laburar, se conocen todos, miran la tele y comentan los resultados de cuanta cosa estén dando por ahí. Y hablan de sus laburos, y toman toman toman. Pero ya sé que me van a mirar con una cara especial si me siento en la barra (porque ese bar tiene barra nada más, es todo barra, ni una mesa, todo barra y la tele, arriba, y todos con tortícolis) y pido una birra, hola, ¿puede ser una cerveza?, y el barman me va a mirar con esa cara también y va a tardar en darme la cerveza, y no va a entender lo que le digo porque soy mujer y tengo menos de 40 años. Muchos menos. Un poco más de la mitad.
Me acostumbré a ser de las pocas mujeres en el bar, acompañada de hombres, siempre hombres, porque las mujeres van al bar a llevarse un hombre, pero yo iba con ellos, iba a tomarme una birra. Aunque a los bares de noche no va gente a tomar una birra. Y eso que para eso son los bares, ¿para que otra cosa, entonces? Pero después te hacés de ahí, y mirás con cara rara cuando viene alguien que no está todos los juevesviernessábadodomingo en el mismo bar del mismo barrio, con la cara de ¿Y ete quién é? Yo era una del bar. Y éramos tanto del bar que si queríamos le podíamos pedir que ponga un CD, no mp3, CD.
Yo: -Dale ponéte un tema de éste
Barman: -¿Qué es?
Yo: -Loquero.
Barman: - …
Yo: -Dale
Barman: -…
Y sonaba Loquero en el bar. Banda de bar a las 5. Sonaba “… yo no soy un Rolling stone!!” en un bar rolinga. Y el Jona me mostraba su tatú de la lengua y tomaba merca y me contaba cómo le habían metido un tiro en la cabeza a un tipo, en ese mismo bar, en esa misma barra, en la misma silla en la que yo estaba sentada escuchando Loquero. Mi noche perfecta. “…el sistema del amor, no lo entiendo, no lo sé… dame más, soy tripas y sangre… la libertad es un lugar que queda muy lejos de casa”. Loquero en el bar más rolinga de bosch, y no era ese que se llamaba como un tema ricotero, no, en ese pasaban Sabina.
Pero era verano y nosotros no nos íbamos del bar. Ya era de día, era tarde de noche y temprano de mañana. Y siempre me viene a la mente la espuma del detergente que usaba la minita para limpiar la vereda, mientras el dueño nos pasaba las botellas a envases de plástico, corriendo entre las baldosas de cemento, en las rendijas, entre los pies. La espuma siempre me recuerda a nustras ganas de no irnos, la resignación a que la noche termine ahí. Creo que los dos ya sabíamos que los años no nos dejarían volver a patear las calles sin querer volver a casa. Esas casas que no eran nuestras, eran suyas, y no éramos más bienvenidos, como dice Morrisey.
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